
Desde la llegada de iOS 4.2 empecé a notar que mi iPad en ocasiones no reaccionaba como antaño, no mostraba esa ligereza que tenía cuando lo compré y no era tan ágil, aunque posiblemente influya a crear esta imagen mucho el hecho de que el iPhone 4 es más potente y más rápido.
Para traer de vuelta el buen rendimiento al iPad hay dos vías clarísimas: la primera es restaurar el dispositivo desde cero (cosa poco recomendable si no tienes mucho tiempo libre) y la segunda es haciendo una limpieza exhaustiva de aplicaciones.
La limpieza es mejor que la hagáis en el ordenador, y cuando terminéis ya sincronizáis, le pegáis un reinicio al iPad y veréis el cambio. Eso sí, hay que borrar un número considerable para que se note, pero vamos, que yo me he puesto en un rato y me he cargado unas 30 que ni abría.
Artículo original en la página actualidadipad.com

